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TecnoHotel | Miercoles 12 de Diciembre, 2018

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¿Podemos aspirar a turistas de mayor gasto?

¿Podemos aspirar a turistas de mayor gasto?
Ramón Estalella, secretario general de CEHAT

Nadie puede negar que los datos que nos ofrecen las estadísticas del turismo español, en los últimos años, hayan roto muchas de las predicciones que se venían haciendo a final de los años 90.

En aquella época, sesudos estudiosos del hecho turístico, vaticinaban la obsolescencia de las instalaciones e infraestructuras en España, el agotamiento del modelo de sol y playa, la necesidad de la búsqueda de nuevos mercados alternativos de larga distancia y el enterrar aquellos productos que nos habían hecho alcanzar la cota de líderes del segmento vacacional en el Mediterráneo. En aquella época, yo me encontraba trabajando en las Islas Canarias y en el Caribe y asistía con moderada preocupación, al posible deterioro de la «industria» que permitía la estabilidad económica y social de muchas de las zonas más necesitadas de España.

Observaba, que a pesar de que nos planteaban como irrefutables algunas estadísticas que conducían a afirmar que quedaban pocos años de prosperidad, algunos hechos nos indicaban que la planificación era la correcta, ya que los índices de satisfacción de los visitantes seguían aumentando, se seguían invirtiendo ingentes cantidades de dinero en reformas de los hoteles, y las administraciones públicas con el apoyo del dinero que nos llegaba de la madre Europa, utilizaban sumas enormes en creación de carretas, aeropuertos, hospitales, instalaciones municipales, limpieza , mantenimiento de monumentos, etc.

De 46 millones de turistas en 2010 a 82, en 2017

Es por ello, por lo que si comparamos los 46 millones de personas que nos visitaron en el año 2000, con los más de 82 millones de 2017, nos daremos cuenta que los agoreros que vaticinaban el apocalipsis, gracias a Dios, erraron en sus previsiones.

Uno de los errores más comunes que observo cuando nos hablan personas con responsabilidades públicas recién adquiridas, y con poco conocimiento de la materia, es el deseo de recibir menos turistas, pero que gasten más. Y eso nos dicen que es lo sostenible, a lo que hay que tender. Que necesitamos turistas de calidad, y esos turistas de calidad han de ser sinónimos de turistas ricos. O que gasten mucho dinero en destino.

Parece que la panacea es tener a personas que sean capaces de gastar sin medida, que acepten cualquier tipo de precios por cualquier tipo de servicio, que busquen las compras de productos de lujo, y así cambiar un puñado de estos por una horda de turistas en masa que nada aportan y deterioran nuestro paisaje y nuestra convivencia.

Desde mi posición como secretario general de CEHAT, y sabiendo que lo que voy a decir no estará exento de polémica, y subrayando que es una opinión puramente personal y no actuando como portavoz de la confederación, organizar el marketing y la promoción en exclusiva para conseguir estos objetivos de turistas ricos, creo que es un suicidio para nuestro país.

Un homenaje al turista fiel

Sostengo que a toda persona que ahorra un poco cada mes, esas familias de clase media que con mucho esfuerzo son capaces de reunir una modesta suma y se la gastan en nuestros bares, hoteles, excursiones y transportes, deberíamos ponerles alfombra roja y hacerles un monumento. Porque gracias a ellos, se mantienen en nuestro país más de dos millones de empleos directos y muchos más indirectos.

La dignidad de un turista no se puede medir en cuanto se deja. El desear solo su llegada porque trae el bendito maná de sus divisas es una forma errónea de entender lo que el turismo aporta. Si el que llega tiene una renta disponible menor que el residente, no se le quiere, molesta. Y esto puede acabar con ese ranking de competitividad en el que España es líder.

Creo que, a esos grupos de turistas, que son fieles a nuestro país, de recursos limitados, les deberíamos hacer un inmenso homenaje donde les demostráramos nuestra gratitud por su esfuerzo y fidelidad, o por lo que ha aportado para el progreso. La calidad no es sinónimo de lujo, es un gran error.

Nadie pone en duda, que un modesto plato de lentejas de una abuela puede ser de inmensa calidad, y nada tiene que ver con el lujo de una terrina de caviar beluga. Nadie en este caso confunde calidad con lujo. ¿Por qué entonces sí lo confundimos en relación a los turistas que nos visitan? ¿Podemos afirmar sin ruborizarnos, que no son de calidad los millones de caminantes del Camino de Santiago, aunque el gasto medio sea bajo, pero vital para las comarcas por donde pasan y fuente de conocimiento para nuevos miles de peregrinos?

Ofrecer alternativas y experiencias al turista

Venimos oyendo que lo que necesitamos es subir el gasto medio de los turistas que nos visitan. Y estoy de acuerdo a medias con esta afirmación. El tema no es simplemente «sacar» más dinero a los turistas, esto sería fácil, les ponemos un impuesto alto por visitante, subimos el IVA, le ponemos un recargo en el alojamiento o en la comida y solucionado. Pero esta solución tendría un efecto inmediato en la disminución drástica del número de visitantes, y sospecharía que esta política sería animada y aplaudida por nuestros países competidores.

El turista no es idiota, hoy está más informado que nunca, puede comparar, tiene miles de alternativas empezando por quedarse en su propio país, y solo seremos capaces de ingresar más por turista si le ofrecemos alternativas, nuevos productos, si le sabemos informar y hacerle partícipe de experiencias únicas. Y eso le provocará el deseo de probar nuevas comidas, comprar productos «prime», invertir en su ocio, su cultura, su deporte, buscar actividades que le llenen de satisfacción, aunque sean de un precio mayor. Lo que han venido a llamar «value for money».

No es cuestión de llenar de tiendas de lujo nuestros paseos marítimos y ciudades, pues solo compran allí un porcentaje muy pequeño de personas, pero si ponemos tiendas de productos nuestros, únicos, originales, cuidados, podremos provocar esa compra que no se logra con souvenirs casposos ‘made in Taiwan’.

Conseguir satisfacer a quien nos visita

No existen en el mundo muchas personas que busquen campos de golf de Green fees de 250 euros, ni suites de 1.000 euros la noche, ni comidas en restaurantes 3 estrellas Michelin. Si vinieran todos los que buscan esto al mismo tiempo, pero se nos fuera el 30% de los de recursos limitados, nuestra balanza turística y nuestro PIB sufrirían una ruina.

Por ello, hay que luchar por conseguir satisfacer a los que nos visitan e intentar ofrecer suficientes alternativas atractivas que incrementen su gasto, aunque hayan venido una docena de veces a España. Busquemos nuevos mercados y segmentos como los cosmopolitans, una muy buena elección de un sector de la población al que tenemos que enamorar y que son capaces de gastar y adquirir muchos servicios.

Pero no nos olvidemos de los que nos han hecho «ricos» turísticamente hablando, esa clase media europea que, con mucho esfuerzo, cada año, visitan nuestras costas para alcanzar la felicidad en el país que siempre les acogió con una sonrisa y los brazos abiertos.

Tourists welcome!

Ramón Estalella, secretario general de CEHAT

Ramón Estalella, secretario general de CEHAT

Ramón Estalella es secretario General de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) y del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH). Además, y entre otros cargos, hasta 2017 dirigió el Programa Superior de Turismo del Instituto de Empresa.

http://www.cehat.com

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