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TecnoHotel | S�bado 19 de Octubre, 2019

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Así pasó Airbnb de alquilar colchones hinchables a ser una gran multinacional

Así pasó Airbnb de alquilar colchones hinchables a ser una gran multinacional

Airbnb cumple diez años. La primera vez que los medios se hicieron eco de esta compañía, no era más que un sitio web donde alquiler colchones hinchables para pasar la noche al precio de 10 dólares. El valor de Airbnb no superaba entonces los 20.000 dólares.

Una década después, Airbnb ha transformado radicalmente el panorama del alquiler de las ciudades. Ha creado un mercado de alojamiento totalmente nuevo. Y su valor ronda los 31.000 millones de dólares. 

En TechCrunch (TC) han decidido analizar la evolución de esta empresa, que prepara su entrada a bolsa en 2019. No cabe duda de que sus fundadores fueron unos visionarios, pues fueron capaces de encontrar una nueva forma de monetizar el espacio no utilizado en las viviendas. Los turistas low cost son los grandes beneficiados, tanto que algunas ciudades como Amsterdam, Barcelona o Lisboa se han visto sobrepasadas por este turismo masivo.

Pistoletazo de salida: Convención Nacional Demócrata de 2008

Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk compartían un apartamento en San Francisco cuya renta subió un 25% en apenas un año, por lo que Blecharczyk tuvo que dejar su habitación. Para pagar la renta, Chesky y Gebbia decidieron ofrecerla en el foro de asistentes a un congreso de diseñadores en el que participaban, instalando varios colchones hinchables en la casa (en inglés, airbed). De ahí surgió la idea y el origen del proyecto.

«Lanzamos Airbnb en la Convención Nacional Demócrata en el verano de 2008, aquel histórico evento en el que Barack Obama recibió la nominación«, explica Nathan Blecharczyk, co-fundador y CTO de Airbnb en esta entrevista. Obama iba a reunir a más de 80.000 personas en una ciudad con capacidad hotelera para 27.000. Era la ocasión perfecta.

AirBed + Breakfast. Una fórmula que seguro atraería a los viajeros más jóvenes que quisieran asistir a la convención del Partido Demócrata en Denver. Más de 600 personas encontraron alojamiento alternativo a través de esa web rudimentaria. Tan bien funcionó que aparecían entre 50 y 100 alojamientos nuevos cada día. Los precios oscilaban entre los 20 dólares para una colchoneta de aire a los 3.000 para una mansión completa.

De hecho, es probable que Airbnb no hubiera nacido sin la campaña presidencial de 2008. Las elecciones crearon una confluencia fortuita en un momento histórico único. Y este nuevo tipo de oferta pudo cubrir la oleada de demanda que existía para asistir a todos los mítines del posteriormente electo presidente. Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk supieron capitalizar la oportunidad.  «El mundo pensó que estábamos locos», recuerda Gebbia.

Y llegaron los cereales

A raíz del evento en Denver, y aprovechando la campaña electoral en la que pugnaba Obama y McCain, los cofundadores de Airbnb pensaron que podrían promocionar su nuevo negocio regalando unas originales cajas de cereales a bloggers y periodistas que elos mismos diseñaron.

Crearon 500 cajas de cereales personalizadas con la caricatura de Obama, en color azul y 500 con la de McCain, en rojo. Encargaron las cajas y pegaron el diseño a mano; luego las rellenaron con cereales de marca blanca que compraron en el supermercado.

cajas de cereales obama mccain airbnb

Al principio no tuvieron mucho éxito. De hecho, durante varios meses y hasta que pudieron recuperar toda la inversión, se alimentaron casi exclusivamente de cereales, sobre todo de los de la marca Cap’n McCain’s, pues no tenían tanto tirón.

Pero al final, medios como CNN y TechCrunch se hicieron eco… y el proyecto despegó. Decidieron vender entonces las cajas de cereales a 40 dólares, con lo que consiguieron recuperar la inversión de 20.000 dólares que habían adelantado para poner en marcha el proyecto.

Tres años más tarde, el negocio era un cohete. Consiguieron además una inversión (increíble) de 112 millones de dólares por parte de inversoras como Andreessen Horowitz, DST Global o General Catalyst. Y ahí fue cuando definitivamente despegó el negocio que hoy conocemos y que está haciendo tambalear a todo el sector de la hospitalidad.

«Airbnb, con un equipo sólido de gestión y una comunidad mundial comprometida, está en camino de convertirse en una empresa transformadora«, aseguró Yuri Milner, fundador de DST Global, cuando realizó su inversión.

Un éxito que no pasa desapercibido

El éxito de Airbnb ha venido unido a multitud de problemas, que ha hecho reaccionar a gobiernos y ciudadanos de todo el mundo. Los inquilinos locales apenas tienen peso en el negocio del alquiler turístico, pues la mayoría de las viviendas disponibles han ido a parar a especuladores financieros que han convertido barrios enteros en zonas exclusivamente para turistas. 

El «viaja como un local» que tanto ha defendido Airbnb desde sus orígenes está desapareciendo para dar paso a barrios muy poco sostenibles y viables, ruidosos y molestos para los pocos ciudadanos autóctonos que todavía viven en ellos. Además, esta marabunta turítstica low-cost ha traído también una subida generalizada del precio del alquiler que, en muchos casos, se ha hasta triplicado, pues para estos especuladores es mucho más rentable alquilar la vivienda por días que por meses. 

Por ejemplo, ciudades como Nueva York han encargado estudios para analizar el impacto de Airbnb. Este informe de AFL-CIO y el Hotel Trades Council estima que Airbnb elevó los precios de alquiler a largo plazo hasta 384 euros al año en la ciudad etsadounidense. Es este tipo de cifras el que ha provocado el rechazo, a veces agresivo, de asociaciones de vecinos y ciudadanos en general. De hecho, hace unos tres años los manifestantes que se concentraron en San Francisco para apoyar a la Coalición de Personas sin Hogar tomaron la sede de Airbnb par aprotestar contra lo que consideraba la «complicidad de la compañía en el aumento de los desahucios y la falta de vivienda en la ciudad».

barcelona airbnb

En ciudades como Barcelona ya hay más viviendas en Airbnb que en Idealista

Falta regulación y normativa

Desde Airbnb siempre se han defendido alegando que la inmensa mayoría de sus anfitriones vive en la misma vivienda que alquila y usa el dinero que obtiene como un extra para pagar facturas. «De hecho, Airbnb ayuda a que las ciudades sean más asequibles», reconocía David Hatman, jefe de políticas públicas de Airbnb en 2015 en un artículo ya desaparecido en la renovada web. «El 62% de los anfitriones en Nueva York asegura que Airbnb les ayudó a ganar 7.530 dólares al año, una canitdad modesta, pero muy significativa para estas familias, algo que les ha ayudado a poder permanecer en sus hogares».

Aun con todo, no cabe duda de que el negocio existe y cada vez son más las inmobiliarias y los fondos de inversión que están adquiriendo viviendas en el centro de las ciudades más turísticas del mundo para rentabilizarlas con esta plataforma. Por ejemplo, en ciudades como Barcelona el negocio está servido. 

Tampoco es menos cierto que este modelo no va a desaparecer, pues los viajeros lo reclaman. Por tanto, los legisladores, como ya están haciendo en muchas ciudades, tienen que ponerse manos a la obra para regular este tipo de alquiler vacacional y hacerlo viable para convivir con el resto de oferta de alojamiento existente actualmente. 

airbnb homeaway

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