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TecnoHotel | Miercoles 19 de Junio, 2019

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El espíritu aventurero se apodera de los viajeros de negocios

El espíritu aventurero se apodera de los viajeros de negocios

Los viajes de negocios son todavía convencionales y poco estimulantes para muchos profesionales, sobre todo, si caen en una rutina monótona y apresurada: hacer la maleta, correr al aeropuerto, asistir a una reunión tras otra, comer y dormir en lugares poco inspiradores y volver a casa.

Sin embargo, hay pequeñas cosas que pueden hacer al margen de esta rutina, aunque sea tan solo durante un par de horas, que pueden mejorar su experiencia y dejarles un buen recuerdo. Para aquellos que se atreven a probar algo diferente, los viajes de negocios pueden ofrecer infinitas oportunidades para saciar su sed de aventura.

Según un estudio reciente de Booking.com, actualmente el 44% de las personas quieren ser “viajeros sin limitaciones”, hacer algo nuevo y diferente y sobrepasar sus límites cuando viajan. Sin embargo, el 63% de los encuestados no creen que el componente de aventura tenga suficiente peso en sus viajes. Si bien estas estadísticas se refieren a viajeros en general, dado que la gente continúa mezclando la esfera personal y profesional, esta sensación puede aplicarse también a los viajeros de negocios.

Las personas que viajan por trabajo pueden tener la impresión de que no conocen el destino lo suficiente como para convertir un viaje de negocios en una experiencia breve pero inolvidable, se preocupan por las restricciones de tiempo o creen que un viaje de negocios no puede incluir una dosis de aventura. Puesto que tanto las generaciones más jóvenes como las de más edad lamentan a menudo que sus viajes sean poco atrevidos, ha llegado el momento de hacer algo al respecto. Después de todo, los viajeros de negocios afirman que lo que más les gusta de viajar es la oportunidad de conocer una nueva cultura (50%) o una nueva ciudad (46%).

Booking.com Business quiere compartir algunos consejos para que este verano puedas convertirte en un viajero de negocios más intrépido.

Baja la guardia y mira a tu alrededor

Al viajar por negocios, es fácil decantarse por la ruta más rápida o conocida entre los lugares de reunión y el alojamiento, con la idea de volver a este último cuanto antes, una vez terminadas las reuniones. Para disfrutar de tu destino, olvida las prisas y echa a andar. Busca información sobre los distintos barrios de antemano, para identificar lugares de interés y elegir un camino de regreso más largo, dando pequeños rodeos imprevistos. Planifica lo básico, deja margen para la improvisación y aléjate de los recorridos más habituales.

Pide recomendaciones a los locales o a otros viajeros

Recopila información sobre el destino preguntando a gente de la localidad. ¿Cuál es el mejor sitio para probar la gastronomía local después de una reunión de trabajo? ¿Cuál es el bar más elegante de la ciudad? ¿Hay algún lugar con buenas vistas? Es fácil olvidar que a menudo el personal del hotel es de la localidad y la conoce en profundidad. Aprovecha esta oportunidad.

Pídeles, por ejemplo, que te recomienden un restaurante cercano para comer. Si bien es probable que otros viajeros no tengan más información que tú, sí pueden ser buena compañía para cenar y desconectar después del trabajo.

Principales formas de simplificación en los viajes de negocios

Sal de tu zona de confort

La mayoría de los viajeros de negocios están acostumbrados a comer solos, en el restaurante del hotel o en su habitación. Sin embargo, viajar solo no tiene por qué implicar, necesariamente, cenar solo. En lugar de eso, ¿por qué no dejar de lado la timidez y atreverse a buscar una experiencia única? Siéntate en la barra en vez de en una mesa tú solo: así podrás mezclarte con la gente de la localidad o con otros clientes, escuchar los consejos del camarero y aprovechar la ocasión para probar algunos de los restaurantes más populares de la ciudad.

Atrévete a relajarte

Después de un largo día de reuniones, tener tiempo para ti, para relajarte o hacer ejercicio, puede ser una necesidad. Aunque muchos alojamientos disponen de gimnasio o spa (o al menos, de una esterilla para hacer yoga), buscar una opción más atrevida que solo esté disponible en tu destino puede resultar en una experiencia más interesante y ayudarte a sentirte “uno más”. Clases de yoga en Bryant Park, en la ciudad de Nueva York, o una sesión en el rocódromo Arch Climbing Wall de Londres, con sus casi 3.000 m² para practicar escalada, pueden saciar tu apetito aventurero y ayudarte a abordar las reuniones del día siguiente con más energía.

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