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TecnoHotel | Jueves 12 de Diciembre, 2019

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Las TV inteligentes, el primer paso de la «revolución de las pantallas»

Las TV inteligentes, el primer paso de la «revolución de las pantallas»

Una revolución que ya está aquí. Y no se trata solo de los televisores, inteligentes o no, que ocupan el centro de las habitaciones, donde se alojan los huéspedes de un hotel. Ahora, las pantallas se pueden encontrar en cualquier zona del alojamiento para prestar servicios, ofrecer información, interactuar con el cliente y, de esta forma, abrir nuevas formas de satisfacer sus necesidades y mejorar su experiencia.

Si nos ceñimos a las nuevas «pantallas» de las habitaciones, su utilidad es enorme: por ejemplo, controlar a través del mando la iluminación, la apertura de persianas y cortinas, la temperatura ambiente, la facturación, el servicio de habitaciones, incluso activar el cartel de «no molesten». Gracias a esto, los hoteles pueden ahorrar costes, al racionalizar los consumos energéticos o reducir el uso del papel.

Sin salir de la habitación, hay pantallas que pueden mejorar la experiencia de cliente: marcos de fotos electrónicos que se sincronizan con sus redes sociales para poder mostrar sus galerías de fotos personales; o espejos en el baño que, mientras uno se lava las manos o los dientes, se conectan a su Instragram o su Facebook, mientras en la parte de abajo ofrecen información bursátil o las noticias más destacadas del día.

Fuera de la habitación, las pantallas pueden resultar muy útiles como señalética. Por ejemplo, mostrando al cliente, de una forma gráfica, el camino de su habitación, algo muy de agradecer en grandes complejos hoteleros o resorts. También pueden utilizarse como soporte para exposiciones de arte o fotografía e, incluso, ser de utilidad para hablar con el personal del hotel antes de realizar el check-in o solicitar cualquier tipo de servicio.

En cuanto a los costes, es evidente que se trata de una tecnología más cara que los televisores convencionales. Pero hay que tener en cuenta su rentabilidad energética: al ser aparatos «fríos», el consumo eléctrico es mucho menor. Además, muchas de estas pantallas están dotadas con un firmware que permite actualizaciones que «burlan» la consabida obsolescencia programada. Y, además, pese al espesor de su pantalla, son aparatos muy resistentes: buen ejemplo son los televisores de pantalla plana de LG que, con solo unos milímetros de espesor, incluso para pantallas de grandes dimensiones, tienen una resistencia como de cemento sobre superficies de vidrio o exteriores. Y otras marcas de prestigio, como Samsung, Panasonic, Sony o Philips, no van a la zaga en este campo.

Todo esto hace pensar que, en muy pocos años, la «revolución de las pantallas» será un hecho evidente y necesario en todo hotel que pretenda estar al día y ofrecer las mejores prestaciones a sus clientes.

Imágenes: Hakule/Shutterstock

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