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TecnoHotel | Lunes 18 de Diciembre, 2017

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6 Comentarios

La gran mentira del comercio colaborativo

La gran mentira del comercio colaborativo
Jorge Marichal, presidente de Ashotel

En estos tiempos asistimos a una moda muy ‘trendy’: el comercio colaborativo. Las nuevas plataformas usan esta piel de cordero para sacar pingües beneficios, metiéndose en la cabeza de los consumidores con las mal llamadas nuevas corrientes de consumo que, hablando en plata, solo son lo mismo pero a la mitad de precio.

Siempre ha habido gente que prefiere el apartamento al hotel y siempre ha existido una normal y legal convivencia con esa actividad. Ahora, las grandes multinacionales que impulsan el alquiler vacacional han convencido a la gente de que no está de moda que te limpien la habitación o te atiendan en recepción, sino que es mejor irse a una vivienda en un edificio lleno de vecinos sin apenas control, sin accesibilidad, sin servicios… En realidad, la mayoría de la gente que opta por esta fórmula lo hace exclusivamente por una razón económica. Pues nada, montemos bares en terceros pisos de residenciales y talleres en azoteas.

Así, obtenemos una cama en una casa a la mitad de precio que un hotel y eso nos hace renunciar a comodidades que antes dábamos por sentadas. ¿Cómo pueden vender más barato? Es obvio: porque no pagan lo mismo que un alojamiento tradicional, construido este en una parcela turística más cara al tratarse de una infraestructura concebida para su uso por parte de turistas (60 metros de solar por cama).

Sin embargo, las viviendas vacacionales se erigen en suelo residencial, con otro precio, y probablemente ninguna cuente con esos 60 metros por plaza exigidos. Y si hablamos de servicios, no pagan ninguno porque simplemente no los ofrecen, con lo que si no se dan servicios esta actividad no generará ni un solo empleo. Es curioso, esta realidad contrasta con el interés de algún que otro político en regular por ley el número de empleados que deben tener los hoteles. Alguien se ha vuelto loco, ¿seré yo?

Vivimos un ataque continuo al sector turístico, al que se acusa falsamente de no crear empleo mientras, por otro lado, se permite que el alquiler vacacional compita de forma desleal con nuestra actividad. La llegada de turistas a España aumenta año tras año y las pernoctaciones en establecimientos reglados caen. Hace falta ir a la universidad para entender esto.

Pero tranquilos, nuestros políticos se ocuparán de la “viejecita” que alquila su vivienda para complementar su renta y ayudar a sus hijos que no tienen trabajo. Falso. A quienes ayudan es a propietarios de segundas viviendas que en muchos casos ni siquiera son residentes en España y que ni por asomo tributan en nuestro país −a ver quién les cobra el IGIC−, o a entidades bancarias con un inmenso parque inmobiliario en zonas de costa en todas las Islas y que no saben cómo sacarlas al mercado.

Con una ley laxa estas viviendas serán un chollo para inversores extranjeros, perfectamente canalizadas por algunos despachos de abogados, al tiempo que fomentamos otra burbuja especulativa con la construcción de nuevas casas, aprovechando un buen momento turístico para que luego queden vacías cuando la vaca se quede flaca. Por no hablar de que la gran mayoría de estas viviendas son de autoconstrucción −a saber en qué suelo están construidas− y pretenden convertirlas en oferta turística cuando ni siquiera tienen la categoría de residencial.

Son los mismos políticos que llevan 40 años diciéndonos que el uso turístico es especial y tiene que estar separado del residencial. Por eso miden nuestras habitaciones, los vatios que tienen que tener los secadores o los servicios que tenemos que dar para ejercer la actividad. Se preocupan de defender el turismo del petróleo al tiempo que, con carácter urgente, lo dilapidan con este borrador de decreto tan laxo.

Está bien que cada uno defienda lo suyo y a quienes yo defiendo no son menos que quienes, con varias casas, no declaran en su mayoría lo que reciben, no contratan a nadie y muchas veces pagan en B a gente que cobra el paro.

Al final, llego al triste convencimiento de que si es justo legislar así esta actividad no sería menos justo deslegislar la hotelera y que aquí haga todo el mundo lo que quiera. ¿Saldrá ganando la marca Canarias, que tanto nos ha costado construir?

Imagen Sharing Economy vía Shutterstock

Jorge Marichal, presidente de Ashotel

Jorge Marichal, presidente de Ashotel

http://www.ashotel.es/

Comentarios

  1. No se podia explicar mejor

  2. Yomismo

    Bueno Jorge, entonces sigamos construyendo castillos y torres de miles de millones de euros, de la que se llevan comisión los de siempre, en contra del medio ambiente, de la estética y buen gusto, de los servicios de la ciudad, y dejemos libres miles de camas de particulares que pueden ganar un dinerillo y ayudar a pagar su hipoteca que el banco le tiene pillado gracias al boom-timo piramidal inmobiliario.
    Dejemos que los beneficios del turismo se lo lleven las grandes corporaciones que son los que velan por un turismo responsable y de calidad (ejem!), y que las personas individuales no puedan aprovecharse de un trocito minúsculo de la tarta. Las personas sólo pueden trabajar por un salario en las grandes corporaciones, sin derecho a sindicarse (son unos chorizos), con un salario más bajo en aras del bien común, trabajando como chinos para atraer a más turistas mientras sus empresas consiguen beneficios mayores para sus accionistas. Eso del microemprendimiento y de que alguien pueda vivir de prestar sus bienes o servicios personales…puajj!! comunismo bolivariano 2.0 de Podemos.
    Eso de redistribución de la riqueza, consumo responsable, reutilizar bienes, prestar servicios personales y no para masas de borregos…Castrismo del siglo XXI!!
    Y por no hablar del crowdfunding, crowdlending, crowdsourcing,…desde google a la wikipedia…todo huele a Stalinismo moderno.
    Estoy de acuerdo con usted, esos del libro de reclamaciones en vez de opiniones en Facebook, esos de las estrellitas que te da el estado aunque te estés cayendo en la playa de Torremolinos, esa balearización de nuestras costas destruyendo todos nuestros bienes más preciados, esos son los que se deben quedar con los beneficios del turismo.
    Porque los otros sólo nos traen turismo de mamading de Magaluf y su campaña nada tiene que ver con que Escarrer tiene un plan aprobado para esa zona, con ruidos en la Barceloneta (los hoteles, el balconning, la pulserita no hacen ruido ninguno).
    Jorge, habrás notado la ironía. La oferta turística en España lleva años estancado. Pocas iniciativas medianamente modernas. Si pierde pernoctaciones es porque no ha sabido renovarse.
    España sigue siendo un país atractivo para batir el record de turistas año tras año, pero la crisis y los pecados de la oferta turística están haciendo que las pernoctaciones bajen.
    Curiosamente son los apartamentos vacacionales (un porcentaje muy bajo de momento para hacerle sombra a los hoteles) los que tienen más pernoctaciones que los hoteles.
    Lo que cuesta en este país una autocrítica y lo poco que cuesta quejarse de algo.

  3. Alto y claro! Arriba el consumo colaborativo.

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